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VIDA SALUDABLE = CABELLO SALUDABLE

Cuidando el cabello

Para verte bella es importante lucir un cabello sano y bonito. Consideramos el cabello sano cuando está brillante, tiene una textura suave y está limpio de residuos. Muchas veces creemos que se requiere de grandes esfuerzos para conseguirlo, lo cual es una gran equivocación, ya que con sencillos cuidados podemos darle a nuestro cabello todo lo que necesita. Los numerosos factores a los que está expuesto (contaminación, frío, calor, sol, secadores, planchas, químicos…) hacen que la rutina para un cabello sano cobre más importancia que nunca. Ese es el motivo de este artículo: hablarte de los hábitos más saludables, no solo a nivel físico, si no también a nivel psicológico, en relación a la salud de nuestro cabello.




1 Aliméntate saludablemente

En el post de “el cabello y la alimentación” ya te expliqué cuáles eran los alimentos para mejorar la salud de tu pelo a todos los niveles. Debemos mantener una dieta saludable rica en frutas, verduras y proteínas para aportar los nutrientes necesarios y así mantener un cabello sano, fuerte y con brillo.

2 Duerme bien

Tener un patrón de sueño regular, es decir, procurar acostarnos y levantarnos siempre a la misma hora y dormir un promedio de 8 horas al día. La falta de sueño provoca estrés y este activa respuestas inflamatorias y el deterioro en la integridad de la barrera cutánea.

Esto implica desequilibrios hormonales y aumento de la secreción de sebo, que ayuda a los microorganismos del cuero cabelludo a asumir un papel patológico, conduciendo a síntomas de picazón del cuero cabelludo, descamación, caspa y, a veces, dermatitis seborreica.

Otro de los grandes problemas en fibromialgia: el sueño. Pero, al menos en mi experiencia personal, cuando el cuerpo empieza a regularse, el sueño también lo hace. Durante años dormía, a lo sumo, 2 horas seguidas. Las noches se hacían eternas y la ansiedad se apoderaba de mí por ver llegar el sol. Cuando cambié los hábitos, empecé a nutrirme con “alimentos de verdad”, reaprendí a respirar, comencé los estiramientos y los ejercicios de baja intensidad y añadí a mi vida el mindfulness, el sueño mágicamente también se reguló. Y claro que tengo alguna noche de insomnio o que me cuesta dormir, pero la gran mayoría descanso como un bebé y al despertar mi cuerpo agradece infinitamente ese sueño reparador.

3 Sé activa

Hacer ejercicio físico al menos una hora al día ayuda a bajar los niveles de estrés y activaremos la circulación sanguínea, algo que a su vez aportará beneficios al cabello y cuero cabelludo.

Ya sabemos lo difícil que es, para nosotras, cumplir con esta parte que menciona Cris. Pero por mínimo que puedas, intenta moverte. Salir a pasear es una buena opción. A tu ritmo y empezando poco a poco. Con el tiempo ya irás aumentando distancia y a poder ser velocidad.

De momento, si tu cuerpo te lo permite, empieza por caminar. La parte del ejercicio, lo ideal, sería que un fisioterapeuta fuera quien marcara tu tabla de pautas. Según tus patologías y tus lesiones algunos ejercicios pueden ser totalmente contraindicados. Como siempre te digo, lo más inteligente es ponernos en manos de profesionales. Pero mientras, escucha tu cuerpo y sus límites, e intenta moverte.

4 Huye del estrés

El estrés es el peor enemigo para nuestra salud y también afecta a la vitalidad capilar. El estrés continuado provoca el debilitamiento de los folículos pilosos, así una persona con estrés puede ver como su cabello se debilita y acaba cayéndose.

Otro factor importante muy habitual en muchas de nosotras es este que menciona Cris: el estrés. De ahí que os recomiende siempre algún tipo de relajación o meditación, o simplemente, la respiración. El estrés dispara unas sustancias químicas en nuestro organismo manteniéndolo en una alerta constante. Nuestro sistema nervioso no necesita más estímulo del que ya tenemos por la enfermedad. Sí o sí debemos aprender a controlarlo.

5 Bebe más agua

El agua desempeña un papel primordial tanto para los órganos vitales como en la belleza capilar. Su consumo diario ayuda a hidratar de forma natural el pelo y previene la sequedad y el debilitamiento.

Otro básico que solemos descuidar, no olvides nunca hidratarte.

6 Cepíllate

El cepillado es vital. Desenreda tu cabello cada mañana y cada noche con un cepillo de madera (la madera no crea electricidad estática y estimula el cuero cabelludo).

Cepillar el pelo es una manera muy eficaz de repartir el sebo de las raíces hasta las puntas, así aprovecharemos la protección natural más adecuada para cuidar las cutículas y evitar los nudos, además de que mejoraremos la microcirculación de nuestro cuero cabelludo.

7 No abuses de las fuentes de calor

El uso prolongado de secadores y fuentes de calor daña el cabello. Las temperaturas muy altas hacen que la cutícula capilar se debilite y el resultado es un cabello reseco, áspero al tacto, encrespado y con puntas abiertas y quebradizas. Además de dañar la queratina (componente principal del cabello) esto hace que sus fibras se vuelvan frágiles, se alteran y se destruyen provocando la rotura del cabello.

8 Limpia y acondiciona tu cabello de forma natural

Recuerda el post de “Adiós a los químicos”. Es recomendable lavarse el cabello con un champú natural, a ser posible, adaptado a nuestro tipo de piel y cabello, que no contenga sulfatos, parabenos, siliconas…

Así mantendremos el equilibrio natural del PH en el cuero cabelludo evitando problemas capilares. Y por supuesto terminar siempre con un buen acondicionador de las mismas características que se adecue a nuestro tipo de cabello para hidratarlo. Esto reduce la fricción y la rotura del cabello que se crea durante el cepillado y además cierra la cutícula del cabello de forma temporal haciéndolo así más resistente.

9 Córtate las puntas

Por último y no por ello menos importante, no hay que olvidar que debes ir saneando las puntas. Lo ideal es no dejar que pasen más de 8 semanas sin cortarse el cabello para evitar que se parta. Cuando un cabello se separa en dos partes (puntas abiertas) y no se corta, con el paso del tiempo sigue abriéndose cada vez más, como una cremallera.

Por eso cuando empieces a ver que las puntas de tu pelo comienzan a abrir es justo el momento de cortarlas, así evitarás que tu cabello se maltrate, se haga quebradizo y débil y evitarás su deterioro con sus numerosas consecuencias.

Incorporando estos cuidados en tu día a día lucirás un cabello sano, brillante y sin enredos todo el año. Una vez más, para sentirnos (y estar) bellas, tanto por dentro como por fuera, lo más importante es cambiar hábitos y dirigirlos siempre hacia una vida saludable.

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